Zingaro: Entre Tapas, Vinos y Cervezas Te Verás

Archivado en: 

La moda de las tapas crece y se esparce por todo el D.F. En el Centro de Tlalpan existe un pequeño lugar en la calle de Madero donde preparan las mejores tapas de la ciudad.

En su nueva ubicación, a unos metros del local original, Zingaro encontró un nuevo hogar que permitió expandir su concepto. Atendido por su dueño Noé Aguirre y su staff, siempre estarán dispuestos para hacerte pasar un grato momento.

Cuando llegamos al establecimiento seguían preparando el lugar para el festejo de aniversario. Entre botes de pintura, algunos clavos y tornillos, y al ritmo del martillo y del taladro, platicamos con Noé y Alan (gerente) sobre Zingaro y su exitoso concepto de tapas en Tlalpan.

JP. Noé, muchas gracias por recibirnos. Platícanos ¿qué es y cómo nace el concepto de Zingaro?

Noé: “El concepto nació originalmente del espacio que teníamos en el antiguo loca, que nos dio mucho. Eran un espacio muy pequeño y pensamos, qué podemos vender de comer que sea original y que sea práctica para no complicarnos demasiado. Así nació la idea de las tapitas”.

“En aquel entonces mandamos a hacer una vitrina en la que ponemos las tapas (lo siguen haciendo en el nuevo loca), y la idea era que el lugar fuera un mesón más a la ‘antigua’ en el que pudieras conocer a la persona que está a su lado y convivir. Además era algo que no había en el centro de Tlalpan. Había cantinas y lo demás son restaurantes, pero realmente no había un concepto de poder salir a tomar una cerveza o un trago y acompañar tu bebida con una botana”.

Steph. ¿Por qué cambiaron de local y cómo les ha ido con el nuevo lugar?

Noé: “Nosotros le invertimos una lana al loca original, pero hace unos meses nos lo pidieron. Es el riesgo que corres, al final no eres el dueño del lugar. En estos años ya habíamos crecido y por eso decidimos traernos Zingaro a este nuevo lugar, porque a la gente le gusta mucho”.

“Aquí tuvimos la suerte de lo que aporta el lugar. Las construcciones tienen más de 100 años, estás hechas con cachos de piedra, adobe, tabique y cemento, y cuando pelamos la pared quedó muy bien que nuevamente le da el toque de mesón, al que contrastamos con cosas modernas como el acrílico, la barra con venecianos, en fin”.

Steph. Desde que veníamos caminando una calle abajo huele la cebolla caramelizada.

Noé: “Sí. Es rico ¿no?

JP. ¿Estudiaste gastronomía o por qué decidiste incursionar en el mundo restaurantero?

Noé: “Estudié en el Ambrosía dos años, pero más bien siempre trabajé en restaurantes y en cocinas y me gusta. Con el tiempo me he ido haciendo más cocinero de lo que era teniendo en un restaurante”.

“Algo que nos funcionó muy bien fueron los menús de lunes a viernes que se vendían muy bien por la gente que trabaja, que incluía una copa de vino, sopa, ensalada, plato fuerte con guarnición, café y postre, además de la opción vegetariana, yo soy vegetariano y es difícil encontrar a veces lugares para comer comida vegetariana”.

JP. ¿Cómo describirías la comida de Zingaro?

Noé: “Se podría decir que es más comida española por el concepto de tapas, pero en realidad no. Si tenemos cosas tan españolas como la chistorra con el queso manchego, pero tenemos otras tapas que fusionamos con comida mexicana, por ejemplo la hoja santa con queso Oaxaca y salsa verde, una de chile mulato en una vinagreta de piloncillo que le gusta mucho a la gente”.

“Por otro lado también tenemos salchichas alemanas que estamos produciendo. Mi familia tiene ya un tiempo haciendo salchichas. El esposo de mi mamá es alemán y él hace salchichas artesanales alemanas. Incluso en Alemania tiene una casa de carnes frías desde hace ochenta años. La fábrica en México está en La Joya, es muy chiquita y, te digo, la producción es artesanal. Ya distribuimos en varios puntos de la ciudad y estamos creciendo porque están muy buenas. En el Oktoberfest del Club Alemán son las que pueden encontrar, en la Cantina Berlín, en varios lugares”.

Steph. ¿De dónde salen las ideas de las tapas con productos mexicanos que nos platicabas? ¿Son tuyas las recetas?

Noé: “La verdad es que hacer algo netamente original está cabrón. El que en verdad diga, ‘yo lo inventé’ se me hace un poco exagerado. Yo soy muy tragón y me gusta visitar muchos lugares. Por ejemplo, ahora se usa mucho la hoja santa; está de moda. La primera vez que yo la comí fue en Los Danzantes pero el platillo está carísimo y súper tacaño. De ahí empezamos a hacer variaciones hasta que salió nuestra tapa, que también podríamos variar un poco. Así voy probando cosas y las voy adecuando a nuestro concepto”. 

"Lo padre de la tapa, es que las posibilidades de prepararlas son infinitas. Al final es una pequeña porción de comida más elaborada, no son papas a la francesa, y de cualquier comida del mundo se pude hacer una tapa muy rica".

Alan, uno de los trabajadores de Zingaro, nos platicó su experiencia en el restaurante y una anécdota muy interesante que le pasó en el tiempo que lleva trabajando con Noé.

Alan: “Yo no tenía mucha experiencia en la cocina hasta que empecé a trabajar con Noé. Él fue el que me enseñó. Pero todo fue muy sincrónico porque cuando nos pidieron el loca, nosotros ya estábamos preparados para mudarnos al nuevo lugar y pudimos fusionar el Zingaro. Además estamos festejando nuestro aniversario”.

“De hecho, el 8 de abril se festeja mundialmente a los gitanos. Zingaro en italiano significa gitanos. Así que también estamos honrando un poco las raíces que tiene el lugar”.

Steph. Con los cambios ¿cuáles son los horarios del restaurante?

“Todavía estamos en una fase piloto, pero actualmente estamos abriendo a las nueve de la mañana para los desayunos. En la tarde se incorporan  nuevamente los menús y en las noches seguimos con el concepto de las tapas. Los fines de semana cerramos a las dos de la mañana y los domingos terminamos temprano”.

JP. Para los que no conocen Zingaro ¿qué les recomendarías?

Alan: “Sí, los mexicanos tenemos fascinación por el queso manchego. A mí me parece de los más ricos. Otra de las tapas que recomiendo, esta sí muy mexicana, es la de chile mulato relleno de queso Oaxaca y la preparación se lleva a cabo en un aderezo de vinagre balsámico, piloncillo, clavo y distintas especias. Súper, súper rico”.

“Para desayunar sin duda los huevos al gusto y los menús es algo muy padre porque nos preguntamos entre todos ¿qué onda, qué hacemos? Y ese día preparamos lo que se nos antoja”.

JP. En tus palabras ¿cómo definirías Zingaro?

Alan: “Zingaro es un lugar lleno de texturas y colores. Tiene tanto de qué hablar y decir. Es un gran concepto producto del cariño. Para mí es un lugar en el que estableces una relación íntima con todo. Contigo, tu acompañante, las personas que te rodean y, por supuesto, la comida. Nosotros somos gente a la que nos gusta la belleza”.

“De hecho un día me pasó algo muy interesante: una pareja, un chico y una chica llegaron al restaurante y como que se asombraron, pero estaban medio sospechosos, no. Yo les dije ‘pásenle’ y se fueron a sentar en una mesita en un rincón. Un poco raro. Pero al final las pláticas se entrelazaron cuando empezamos a hablar de The Big Lebowski (películas de los hermanos Coen), y de pronto empecé a escuchar unos ladridos. Resultó que estaban sospechosos porque debajo de la chamarra traían una perrita y estaban medio nerviosos porque no sabían si se podía entrar con animales. En ese momento me conmovió tanto que les dije ‘esta es tanto tu casa, como de la perrita’; así que siéntanse tranquilos. Al poco tiempo ya estaba viviendo con esta persona”.

JP. ¿En serio? ¿Así conociste a tu pareja? ¿Qué pasó con ella y con la perrita?

Alan: “Sí súper interesante. Actualmente ya no somos pareja, pero nuestra relación evolucionó a un nivel energético espiritual mucho, mucho más elevado. La perrita Renné, todavía vive y mi expareja también está muy bien. Pero así esto”.

JP. ¿Qué te gustaría que la gente que visita Zingaro se lleve del lugar?

Alan: “Me encantaría que se llevaran una experiencia muy, muy profunda y que sepan que son ellos por los que nosotros estamos aquí. Que no tengan duda que son la razón por la que trabajamos tan duro y con tanto cariñó”.

Más tarde, entrada la noche, nos invitaron al festejo del cuarto aniversario del restaurante. A pesar de ser un lugar relativamente pequeño, la fiesta se armó en grande. Había gente hasta en la banqueta. Las tapas, las cervezas, el vino y la música en vivo fluyeron, amenizando el ambiente.

Le agradecemos mucho a Noé y a Alan por recibirnos para platicarnos de Zingaro y compartir sus historias. Nosotros los invitamos para que prueben algunas de sus creaciones y las bebidas de la casa. A mí me gustaron mucho las Leones que son las bolitas de queso provolone empanizado, pero para Steph, sus tapas favoritos son –y seguirán siendo- los montaditos de cebolla caramelizada y queso manchego.