Un Grito Desesperado... The Beatles Mono

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Fue a los once años cuando tuve mi primer álbum de The Beatles, ‘The Beatles Love Songs’, pero recuerdo que desde los cinco ya había escuchado al ‘Cuarteto de Liverpool’ en la radio. Mi hermano y yo compartíamos ese tesoro musical aunque era legalmente de él, un regalo de mi padre en la Navidad. Sin embargo desde ahí empezó una afición y predilección sobre John, Paul, George y Ringo que me llevaron a aprender inglés con ellos, a enamorarme y descubrir mi pasión leal y fiel a la música.

A partir de ahí no me perdí un solo álbum de mi banda favorita, compré cada uno de los discos de Vinil de 33 rpm. Sí, esos que están de moda hoy, en pleno Siglo XXI. Ahorraba mi gasto del recreo en la primaria o en la secundaria para ir todos los viernes al supermercado a comprar el disco que no tenía. Así hice logré mi colección discográfica de lo que, para mí, es la mejor agrupación de todos los tiempos –aunque muchos piensan lo contrario-, cuestión de gustos y de números.

A finales de los 80’s aparece el CD. ¡Wow!, tecnología de punta, calidad de audio inmejorable; grabados y reproducidos por medio de un láser. ¿Un láser? Sí, de esos como los que Luke Skywalker usaba en ‘Star Wars’. Nada como el disco compacto.

Entonces mis primeros sueldos se iban en modernizar mi fonoteca beatlemaniaca para escuchar todas las canciones como si tuviese a mis ídolos tocando junto a mí.

Entonces, así, millones de seguidores del grupo rehicimos la colección de álbumes. Todos, sí, todos. Y cuando pensaba que ya nada podía superar la calidad de un Compact entonces sale el sonido digital, MP3, MP4, el que quieras recordar. Entonces hay que redigitalizar todos tus discos, los del CD para tenerlos en un solo dispositivo, y puedas escucharlos en cualquier lado. Tanto que compré la USB conmemorativa con la discografía completa, un elemento de colección porque es la manzana verde de Apple Records.

Mi mayor frustración llegó hace cinco días cuando, en los boletines informativos de The Beatles, me llega el anuncio de que el sello discográfico sacó a la venta 18 discos de vinil, de 33 rpm remasterizados, con la técnica y formato original. Con mejor calidad que la digital y el material fresquito de las cintas originales de los archivos de Abbey Road

En ese mismo momento vi los precios, empecé a emocionarme como niño en juguetería. Pero cuando volteo a ver mi cartera, las tarjetas de crédito me lanzaron una ‘mirada amenazante’ y un grito estridente que decía: “¡Ni se te ocurra!”.

Entonces, me dieron ganas de soltar un ‘Grito Desesperado’. Mi desilusión creció y se convirtió en una rabia que me hizo pensar en vender mis discos usados de vinil, rayados pero llenos de recuerdos. O me deshago de los CD’s con los que fui timado al creer que eran la inigualable calidad digital de grabación. Cuelgo mi USB en forma de manzanita en mi closet porque el sonido del MP3 es tan comprimido que no compite ni de inicio con los ‘acetatos’ de antaño. ¿Qué diablos voy a hacer si ya ni tornamesa tengo para escuchar los viniles?

No sé. Así como yo debe haber muchos fanáticos de los ‘Gigantes de Mersey Side’ pero, si tienes la posibilidad, aunque tengas toda la colección - y si no la tienes es mejor- sería bueno invertir en esta caja de 18 discos de vinil que puedes encontrar en www.thebeatles.com, que seguramente vendrán en las tiendas de prestigio. O por internet, qué más da cuando se trata de nuestras pasiones.

Lo que me quedó claro después de esta reflexión es que este paquete es un tesoro invaluable que se puede obtener de un solo golpe y que es digna de escuchar, de admirar y, sobre todo, de atesorar.