Liga Olmeca: Cincuenta Años de Tradición y Béisbol

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"He llegado a la conclusión que las dos cosas más importantes en la vida son: los buenos amigos y un buen bullpen".- Bob Lemon (1920-2000)

El béisbol es un estilo de vida. Mi estilo de vida. 

Desde muy chico me llamó la atención el deporte y siempre quise jugar a la pelota caliente, pero mis papás no sabían adónde llevarme. Un amigo en la primaria me dijo que existía la Liga Olmeca; que si quería jugar, era el mejor lugar en el DF para practicar béisbol. Y vaya que tenía razón.

Por muchos años la Liga Olmeca se convirtió en mi segunda casa. Un lugar mágico, con campos de ensueño. El césped se tendía como una alfombra verde que contrastaba con la fina arcilla roja. Ese era su sello: los mejores campos de béisbol en la ciudad. 

Pero la liga tenía un mayor patrimonio: su gente. 

Sabemos que el deporte promueve muchos valores, pero ninguno tan grande como la amistad. Para mi el béisbol tiene nombres y apellidos. No, no hablo de los Ruth, Mays, Robinson o Valenzuela. No, hablo de los Urías, Berinstain, Orellana, Fax, Spear y muchos más, con los que crecí compartiendo el gusto por el juego y forjé una amistad que sigue vigente. Compañeros y rivales en el diamante, pero siempre amigos entrañables. 

En 2013, la Liga Olmeca cumple cincuenta años de vida y regresamos para festejar su aniversario. Pocas cosas se comparan con pisar nuevamente un terreno de juego y disfrutar el olor del cuero de la pelota y el guante de béisbol. Ese olor que me recuerda mi niñez, donde pasaba todos los fines de semana compartiendo nuevas experiencias con los amigos. 

Para recordar los viejos tiempos, varios equipos de veteranos -jóvenes veteranos- nos juntamos para jugar y revivir las viejas glorias en los diamantes. Con equipos mixtos y pelotas de softball, saltamos una vez más al terreno de juego. Una ceremonia de inauguración fue el preámbulo para cantar la tradicional voz de 'playball' y que dieran inicio las acciones. La convivencia, las porras y las discusiones le volvieron a dar vida a las viejas tribunas. La liga volvió a relucir, como en sus mejores tiempos.

Lamentablemente, algo sí cambió, y lo tego que decir tal cual es: los campos dejaron de tener la clase de aquellos años, cuando éramos niños. Hoy vemos algunos huecos en los jardines y la arcilla dejó de ser suaver y roja brillante. Según me pude enterar, disminuyó la cantidad de familias que asisten los fines de semana a los juegos. Es muy triste que se pierda una tradición que cuumple medio siglo en el DF. 

Espero que nuevamente el deporte retome la fuerza que tuvo en sus mejores momentos. Que se vuelva a invertir para recuperar los campos y la grandeza que le dieron a la Liga Olmeca, la fama de la mejor liga infantil en México. Hoy nos toca a las nuevas familias, los que jugamos ahí de niños, renovar la pasión por el juego y la sana convivencia. El béisbol es un deporte muy formativo que crea líderes y forja grandes amistades. 

Para los que estén interesados, les dejo la página de la Liga Olmeca. Ahí pueden encontrar los documentos que se requieren para las inscripciones y la práctica del béisbol.