El Edén en Acapulco, una historia del Abierto Mexicano de Tenis

El mejor café de altura de Guerrero, presente en las instalaciones del AMT
Archivado en : 
Publicación: 
Jueves, 28 Febrero 2019
Fuente: 
Crédito: 
Juan Pablo García Noriega y Lizandro Rodríguez
Sección: 
Género: 

En 2013, Guerrero fue azotado por los huracanes Ingrid y Manuel. Acapulco y otros municipios del estado fueron devastados por sus vientos y la cantidad de agua que dejaron en la zona. La muerte y el pánico se apoderaron del lugar. Comunidades enteras quedaron sepultadas bajo los escombros, y los grandes hoteles del puerto pasaron uno de sus peores momentos en su historia. Incluso el complejo que alberga el Abierto Mexicano de Tenis (AMT) sufrió daños considerables; gran parte de la infraestructura tuvo que ser remplazada.

Alejandro Burillo Azcárraga, presidente de Grupo Pegaso, se mantuvo al pie del cañón para apoyar a Guerrero, en particular, al puerto de Acapulco (que recibió con los brazos abiertos su torneo de tenis), y a las comunidades más afectadas por el desastre natural, entre ellas, Atoyac de Álvarez, municipio cafetalero de Guerrero que quedó totalmente incomunicado.

“Don Alejandro Burillo es una persona de corazón que le gusta ayudar a la gente. Año con año nos permite venir al abierto a vender nuestro café y aquí estamos, ofreciendo el producto que es nuestro sostén de vida”, comenta el señor Guadalupe Arellano Adame, quien se encarga de administrar el stand de El Edén dentro del complejo.

Como parte importante de su compromiso social, Grupo Pegaso ayudó a la reconstrucción de Atoyac, rescatando su tradición cafetalera que se remonta a principios del siglo XX. El abierto les abrió las puertas para dar a conocer su producto al mundo y comercializarlo de manera más efectiva.

Luis Alberto Adame Hernández, el Borrego, recuerda con gusto la tradición cafetalera de la región. Es un personaje muy simpático -gran anfitrión- que todos los días atiende con gusto el stand de El Edén en el AMT.

“Esta es una tradición que viene de nuestros padres y abuelos, ellos empezaron a trabajar el café buscando una fuente de trabajo y de vida, y resultó que era el mejor producto que se podía sembrar en la región. A nosotros el café nos llegó por herencia y los que no tuvimos la oportunidad de estudiar, seguimos viviendo de esto”, afirma el Borrego.

La siembra de café no es sencilla: se hace una selección de semillas para llevarlas a los viveros y plantarlas. Últimamente, y gracias al apoyo de Alejandro Burillo en la reconstrucción de la comunidad, el sembrado se hace por ‘trazo’, que permite una producción de mayor calidad. El café de Guerrero es ‘de altura’, que significa que se siembra y cosecha a una altitud considerable sobre el nivel del mar, lo que permite que la semilla madure más lento en la planta, adquiriendo más calidad. En El Edén el café no se seca en la tierra, por lo que no absorbe malos sabores. Guadalupe, el Borrego y su equipo lo tienden en camas con mallas, garantizando una mejor calidad, buen cuerpo y mayores propiedades. El café de la comunidad de El Edén ha competido con los mejores del mundo, ganando premios internacionales y el evento ha sido el mejor escaparate para darlo a conocer.

Cuando visiten el Abierto Mexicano de Tenis, no olviden pasar por El Edén y disfrutar de el mejor café de altura de Guerrero y apoyar a una de las comunidades más trabajadoras del estado sureño del país.