Sabor sin Fronteras, los Secretos Culinarios de Mahahual

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Fecha del Evento: 
Miércoles, 18 Marzo 2015

Uno de los mayores placeres de viajar y conocer nuevos lugares es disfrutar de su oferta gastronómica. Cruzando Fronteras en Mahahual también se mete hasta la cocina con Sabor sin Fronteras, la parte del festival dedicada a las artes culinarias, en la que participaron varios restaurantes del pueblo caribeño. 

Para mi fortuna, me tocó compartir el viaje con Emilio Farfán (El Universal), reconocido crítico de gastronomía y estilo de vida, por lo que la experiencia alcanzó un nuevo nivel. Cada establecimiento que visitábamos nos dejaba sorprendidos con sus propuestas; realmente no esperábamos que Mahahual tuviera una oferta tan variada y de tan buena calidad, pero es muy grato decir que ahí se come muy bien.

40 Cañones, Hotel, Restaurante y Beach Club

Ya nos había advertido Paola Galván (PR Experience), que el hotel y restaurante 40 Cañones era uno de los lugares más agradables de Mahahual, con una vista privilegiada al mar (el lugar está sobre el malecón), y con entrada por la avenida principal del pueblo. También nos había presumido su deliciosa cocina. 

Nuestra primera comida -recién nos bajamos de avión- fue un agasajo. Nos prepararon un lomo de abadejo con salsa de anís y arroz cremoso. El pescado, una gran lonja sin espinas y perfectamente cocinada, venía bañada en la delicada salsa, pero llena de sabor. La presentación era igualmente espectacular: el abadejo estaba montado sobre el arroz, decorado con chaya frita, muy crocante y de gran sabor. 

Regresamos al restaurante el sábado. En esta ocasión nos prepararon una arrechera en su punto, muy bien hecha, también decorada con chaya. El corte era jugoso y suave. La chaya no estaba tan crocante como el primer día (no es fácil hacerla), pero igual le aportaba un buen toque Maya al platillo. De entrada el menú incluía frijoles charros, muy sencillos, pero agradables. Mi única crítica negativa es que les falló el postre: nos sirvieron un arroz con leche que estaba un poco duro y le faltaba ser más dulce. 

Para la cena, antes del concierto de Francisco Céspedes, nos volvieron a sorprender. De entrada nos dieron una tostada de atún espectacular. Si van a Mahahual, tienen que pedirla. Paola pidió un carpaccio de salmón muy bueno y yo pedí una pasta con aceite de olivo y ajo maravillosa; tenía un toque de picante que hacía resaltar todos los sabores.

Por cierto, en 40 Cañones también preparan unos chilaquiles con arrachera muy recomendables.

Hotel Ristorante Luna de Plata

En Mahahual viven muchos extranjeros, la gran mayoría italianos que se enamoraron del lugar y abrieron sus hoteles y restaurantes, creando empleos para la gente del pueblo. Por supuesto, destacan los establecimientos de comida italiana y Luna de Plata es un must para los viajeros que visitan Mahahual.

Con la amabilidad que caracteriza a los mahahualeños (los nativos y los que ahí se hicieron), nos recibieron con mucho gusto. Margarita Becerra, nuestra anfitriona, ya nos tenía preparado un delicioso menú que incluía una pizza varida, frituras de mariscos, y una pasta a escoger de la carta.

La especialidad dela casa es la Pizza de Langosta que lleva tomate, queso mozzarella y, por supuesto, langosta. 

A nosotros nos prepararon una especial de gran tamaño que incluía todo tipo de ingredientes desde prosciutto, champiñones, aceitunas y carne, hasta una parte hawaiana. Una verdadera pizza italiana de masa delgada, con abundante queso y tantos ingredientes que se desbordaban sobre la tabla en que venía servida.

Las frituras de mariscos (Fritto Misto), y en especial los camarones, fueron de lo mejor que probé en todo el viaje. A pesar del empanizado –mezcla especial súper ligera- se podía percibir el verdadero sabor de cada uno de los mariscos. Los calamares estaban muy buenos pero, sin duda, los camarones se robaron la noche. También venían unos pedacitos de pescado que después me enteré que eran de pez león. 

Como plato fuerte pedí un Tagliatelle Arrabiata. Cabe mencionar que la pasta es hecha en casa, preparada con salsa de tomate, tocino y chile. Una excelente decisión. Los postres fueron una locura: crema catalana, panna cotta y helado de vainilla. Todos salimos muy satisfechos del lugar. Disfrutamos tanto la cena, que llegamos un poco tarde al concierto de Cuevo, que se presentaba en el escenario principal en el centro de Mahahual (Luna de Plata, está un poco retirado del centro, pero bien vale la pena).

Restaurante Sulumar

El viernes todo Mahahual se dio cita en Sulumar, restaurante de mariscos que cambió sus tradicionales ceviches para preparar un menú especial para Sabor sin Fronteras que incluía distintos platillos tradicionales de la Península de Yucatán. Pan de Cazón y Dzotobichay (brazo de reina), fueron las estrellas de la comida. Aunque no soy muy fan de dichos platillos (prefiero un filete de pescado o unos camarones), tengo que reconocer que estaban muy bien hechos. Lamentablemente lo que no nos gustó fue el aguachile de pez león, a pesar del gran esfuerzo que hicieron por presentarlo de una manera diferente para el festival.

Ya nos había platicado Luciano Consoli, director de Cruzando Fonteras, que el pez león es uno de los principales problemas con los que tienen que lidiar, ya que se ha convertido en una plaga que está dañando el arrecife. La especie no es de la zona, llegó tras un huracán que destruyó un acuario, liberando al pez que encontró en caribe mexicano un paraíso para reproducirse. Al no tener depredadores naturales, su población aumentó considerablemente, por lo que la gente del pueblo ha propuesto su consumo para proteger el arrecife. 

Durante la comida, Emilio había expresado su punto respecto al sabor del pez león, diciendo que no era agradable. Luciano lo retó a probarlo nuevamente. Desafortunadamente tengo que coincidir con él, no es un pez que se preste fácilmente para preparar distintos platillos. La realidad es que el aguachile no nos gustó. La carne del pescado con el limón se hace dura; fibrosa.

Fue entonces cuando me ganó la curiosidad y me metí hasta la cocina, donde Mariana y su familia me enseñaron el famoso pez león. Nunca lo había visto. De primera impresión no se ve muy atractivo –para comer- como una mojarra o cualquier otro pescado común. Éste es imponente con sus espinas y colores, tanto que se ve amenazador; peligroso. Las púas son venenosas, por lo que pescarlo tampoco es fácil, mucho menos cocinarlo. Sin embargo, se ofrecieron a preparármelo frito al mojo de ajo para probarlo, lo cual resultó una muy buena decisión. 

Aunque estaba preocupado de cómo quedaría -y después de probar las tostadas y el aguachile, experimentos fallidos- llegó a la mesa el pez león muy bien presentado y emplatado. El olor era muy bueno... el sabor mucho mejor. Realmente me gustó como lo hicieron, y aquel aspecto poco apetecible cambió totalmente.

Aún así, Emilio seguía renuente a probarlo. Después de convencerlo su único comentario fue: "todo con ajo se arregla", por lo que asumo que no le desagradóYo quedé muy satisfecho con el esfuerzo de la cocina de Sulumar por prepararnos un platillo rico, lo cual les agradezco mucho. A Paola también le gustó (hasta el ojo se comió). Entre los dos dejamos limpio el plato. 

Antes de irnos, Mariana me hizo prometerle que regresaría para probar sus ceviches, especialidad de la casa, que no sacaron por preparar el menú especial para Sabor sin Fronteras. Y así lo hice: antes de tomar el avión de regreso al DF volví con Paola a Sulumar para disfrutar de un espectacular ceviche de camarón. El tamaño del plato era para alimentar un ejército. Paola es alérgica, así que tuve que hacer el sacrificio de comérmelo completito... una delicia. Tienen que probarlo.

Ibiza Sunset, Hostal y Restaurante

Aunque su concepto de alojamiento es demasiado alternativo para mi gusto (rentan camas al aire libre por $80 pesos y cuartos con literas por $200 pesos la noche), lo que resalta de este lugar es su cocina y bar. 

Atendido por los hermanos Orea, provenientes de Sinaloa, le hacen honor a su estado de origen con las delicias que preparan. Cuando llegamos a Ibiza Sunset también nos tenían un menú especial para degustar. 

El banquete inició con unas tapas de jitomate perfectamente condimentadas con finas hiebas y unos rollitos de camarón con queso crema y cebolla. Ambos platillos excelentes. El pan de las tapas era muy crujiente, casi como recién sacado del horno. El camarón de los rollitos tenía mucho sabor, salteado en la cebolla y con la cantidad perfecta de sal.

El segundo tiempo consistía en tres platillos distintos: camarones al coco, tacos gobernador estilo Sinaloa y pescado al coco. En verdad les digo que los tacos gobernador de Ibiza son de los mejores que he probado. Olvídense de Los Arcos (que durante años se han adjudicado su creación), la versión de Jaqueline, encargada de la cocina, es para chuparse los dedos. Los camarones y el pescado al coco también estaban muy buenos. Acompañados de una copa de vino y la briza del mar, la cena se convirtió en una auténtica gozadera.

Pero faltaba un platillo más, la especialidad de la casa: filete de pescado empapelado con vegetales. La presentación y el olor que se despedía el papel aluminio en que estaban envueltos eran una invitación a la gula. Aunque estábamos satisfechos con la entrada y el segundo tiempo, no pudimos evitar seguir comiendo. Les recomiendo que pidan unas tortillas de harina y se hagan unos buenos tacos con todos los ingredientes. ¡No se van a arrepentir!

Los Desayunos en Mahahual

Restaurant Paraíso

Casi a la entrada del pueblo, llegando por la carretera, se encuentra Paraíso, el establecimiento de Adriana Cordero -defeña que dejó la capital para seguir sus sueños- y Enrique Olivos, su esposo. Luego de trabajar algunos años, Adriana logró comprar el local y ahora ofrece paquetes de desayunos por $60 pesos, siendo su especialidad los chilaquiles.

La situación no es fácil: desafortunadamente las autoridades tienen a Mahahual en el abandono y, a pesar de tener el segundo puerto más importante de sureste de México (llegan entre 20 y 30 cruceros al mes en temporada alta), son pocos los turistas que salen a conocer el pueblo, sus playas y mucho menos, comer en sus restaurantes. Así nos lo platica Adriana, mientras corre a mostrarles su perico Maya (especie protegida ya que se encuentra en peligro de extinción), a los pocos visitantes que llegan en camionetas propiedad de los dueños del puerto. Éstos se detienen a ver el pájaro, pero no se bajan del vehículo para continuar su recorrido.

“Ya ven, vienen y se van; todo el dinero se queda en el puerto. No nos dejan nada a nosotros”, nos platica con preocupación.

El desayuno fue tan ameno e interesante que llegamos a las nueve de la mañana y nos fuimos casi a la una de la tarde, entre que disfrutábamos de los famosos chilaquiles (yo los pedí con huevo revuelto), y escuchábamos las historias que nos contaban Adriana y su vecino, Chano, sobre Mahahual. Si visitan el pueblo, tienen que comer en Paraíso y preguntar por ella, los va a atender de lujo… y sí, los chilaquiles son tan buenos como dicen. Me reclaman si no. 

MayaBar, Restuaurante & Bar

Aunque presumen ser ‘La Casa de las Margaritas’, en el lugar también preparan muy buenos desayunos.

Un plato de fruta de temporada, huevos al gusto y un buen juego es lo que el cuerpo necesita para arrancar bien el día y tener energía para derrochar en Mahahual. Ubicado a la entrada del pueblo, a unos metros de la playa y el mar, MayaBar cuenta con una vista privilegiada del puerto y caribe mexicano. La brisa refresca la mañana, mientras disfrutas del desayuno a la sombra de la palapa.

Nuevamente la atención fue de primera. Abel, el dueño, nos recibió en persona y nos invitó a probar sus margaritas, aunque tuvimos que dejarlo para otra ocasión porque estaba muy rudo entrarle al tequila comenzando el día. Pero prometemos regresar para probarlas y contarles la historia.  

Cuando piensen en sus próximas vacaiones, piensen en Mahahual. No se van a decepcionar.