Los Sabores de la Vida, un Secreto de la Cuauhtémoc

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Un lugar escondido entre Reforma y Río Lerma, en el número 22 de Río Guadiana el corazón de la Cuauhtémoc se encuentra Los Sabores de la Vida. La calle es pequeña y muy tranquila, pero el ventanal con el nombre del restaurante hace que sea muy fácil identificarlo.

El restaurante es una casa grande con un diseño muy cálido, desde el salón principal, hasta los pequeños detalles como los portavasos y la vajilla. Gastronómicamente nos ofrece una carta muy extensa para poder elegir según el antojo, que lo convierte en una excelente opción para visitar entre semana. Los miércoles encontrarán tres platillos nuevos que no están en la carta, así que vale la pena reservar el día para ver las sorpresas que se puedan encontrar. 

Para los ejecutivos (que buscan un lugar para comer bien y rápido), cuenta con un menú semanal que cuesta $190 y está muy completo, ideal para aquellos que buscan nuevos sabores en la zona.

La mejor parte del restaurante es sin lugar a dudas su terraza, donde podrán sentirse lejos del ruido de la Ciudad y relajarse mientras comen, sin prisas, ni comidas rápidas. Es un lugar para comer tranquilamente, platicar y hacer sobremesa disfrutando alguno de sus postres. 

El servicio es impecable -ya saben que a mí en lo personal me gusta que los restaurantes tengan al dueño presente para atender a los clientes- en este caso la dueña, Carolina, siempre está ahí. Fue ella quién diseñó todo el menú de la mano del chef con opciones tradicionales y muchas otras nada comunes en el DF.

Los Sabores de la Vida cuenta con un bar lounge, donde la variedad de bebidas también es sorprendente y refrescante.

Recomendaciones

-Martini de Coco: para empezar bien la comida. Aunque si prefieren algo más fresco el Tinto Rosa es la opción, aparte de ser la bebida oficial del lugar.

-Filete de Res con Costra de Pimienta: el filete está perfectamente bien cocinado, jugoso, no necesita nada más, aparte va acompañado de un humus/tahina espectaculares. Es imperdible.

-Pastel de Chocolate: tanto me gustó que tuve que pedir para llevar y compartirlo en casa. Está riquísimo, de los mejores que he comido en el maratón de pasteles de chocolate.