Los Sabores de la Vida: Una Herencia de Sabor Muy Familiar

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Tuvimos la oportunidad de conocer un gran lugar en Rio Guadiana 22 llamado Los Sabores de la Vida, donde nos recibió Carolina, dueña del restaurante y creadora de la mayoría recetas, producto de sus viajes y herencia culinaria familiar.

El lugar abrió hace un año y cinco meses, sin embargo Carolina nos comenta que ha sido difícil darse a conocer, ya que la gente muchas veces relaciona la zona con marchas, problemas de tráfico y un poco de inseguridad, cosa que en realidad no hay.

Tristemente es una zona que la gente no tiene como referencia para ir a comer. 

Carolina siempre ha cocinado. Aunque no es chef de profesión, se ha dedicado a preparar platillos para sus amigos y familiares cercanos, a los que les gustaban mucho sus creaciones. Ellos fueron los que finalmente la animaron para tener su propio restaurante. Cuando dejó su trabajo (en hotelería), se dedicó a desarrollar la idea para lo que hoy en día es Los Sabores de la Vida. Se asesoró con un gran chef, Jonathan (quien aún trabaja en el restaurante), para poder estandarizar todas las recetas y crear los platillos finales.

Todo lo que ven en el lugar fue idea de Carolina: desde el concepto, el nombre y el diseño del lugar. Un proceso relativamente rápido desde que inició con la búsqueda del lugar en agosto de 2011, la remodelación de la casa -donde ella estuvo involucrada para ver que todo se hiciera a su gusto-, la elección de las lámparas y vajillas, hasta que finalmente abrió sus puertas en diciembre del mismo año.

La cocina (semiabierta) nos deja entrever el momento que salen los platillos desfilando por la terraza, que cuenta con un privado con chimenea propia, que le da un toque de intimidad.

El restaurante, que en realidad es una casa muy amplia, también cuenta con una zona de bar lounge y dos salones privados en el segundo piso, que se pueden rentar para pequeños eventos o sesiones de trabajo. El lugar es un rincón tranquilo para trabajar mientras disfrutan de una excelente comida, servicio y atención personalizada.

Los platillos que encontrarán aquí son recetas de familia y creaciones de Carolina que ha recopilado en sus viajes y experiencias culinarias. Por ejemplo: los taquitos de lechuga con picadita de atún, son un experimento inspirados en un viaje Puerto Vallarta cuando tenía antojo de comer algo fresco, diferente y fácil de preparar.

C: "Muchas recetas son de mi mamá, otras son mías. Puedo estar cuatro horas parada cocinando y soy feliz. Cuando viajo, escojo los destinos que voy a visitar por la comida".

Sin embargo asegura que una de las mejores comidas en el mundo, sigue siendo la mexicana.

Ahora también cuentan con un menú ejecutivo semanal de $190 pesos que da la oportunidad a quiénes no tienen tanto tiempo de sentarse a disfrutar una verdadera slow food, cubriendo las necesidades de varios de los ejecutivos de la zona, clientes frecuentes del restaurante, que muchas veces tienen prisa por regresar.

C: "Estoy impresionada con los señores que vienen, preguntan por las recetas y prueban muchos platillos distintos de la carta".

De los platillos que pudimos probar tengo que decir que todo estuvo espectacular. En mi artículo anterior con las recomendaciones les comenté mis favoritos, pero no les conté un secreto: a pesar de no ser fan del pollo, huevo, ni los champiñones, en ésta ocasión decidí probar los huevos benedictinos sobre salmón, salsa bearnesa y pan, y créanme cuando les digo que estaban riquísimos.

Ojalá que tengan la oportunidad de ir pronto porque van a salir con una muy buena experiencia culinaria.