Pasión por el Mar. Entrevista con Vanessa Prigollini Parte II: Conservación Marina.

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“A veces sentimos que lo que hacemos es tan sólo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota”. – Teresa de Calcuta. 

Una Voz en Favor de la Vida y la Libertad

La primera vez que platiqué con Vanessa Prigollini sobre su pasión, el mar, me llamó mucho la atención cómo pasó de ser un hobby a un verdadero activismo en pro de la vida marina, pero especialmente su labor para concientizar a la sociedad sobre uno de los mayores problemas que muchos no se dan cuenta que existe: el maltrato de cetáceos en cautiverio.

Con singular alegría, la gente acude a los parques temáticos acuáticos en los que las principales atracciones suelen ser los delfines y las orcas. Lo que no saben, son la pésimas condiciones en que viven y cómo el cautiverio afecta su salud y estado de ánimo.

En una nueva charla con Vanessa me quedé muy consternado al escuchar las  historias desgarradoras de crueldad contra los animales y como los turistas, muchos por desconocimiento, muchos otros por desinterés, siguen fomentando un negocio millonario a costa de la explotación de seres indefensos por parte de empresarios –o mejor dicho, mercenarios- que no tienen ningún respeto por la naturaleza y la vida marina.

JP. Vanessa, sé que para ti es muy importante la conservación marina. ¿Qué le quieres informar a la gente?

VP. Toda la vida quise ser bióloga marina, aunque no lo hice. Como buzos, queremos devolverle un poco al mar y la forma en que yo lo puedo hacer es dando pláticas de conservación marina. En realidad lo hago con niños, no lo hago con adultos, porque ellos absorben la información de una manera maravillosa, sin cuestionamientos absurdos y entienden el mensaje rápidamente.

La forma en que lo hago es a través de las fotografías de mis viajes. Primero les hablo sobre los tiburones, un animal que está muy satanizado y que es cazado indiscriminadamente, y les hago entender que el tiburón no es una máquina asesina como incluso nos lo presentó Spielberg en la película Jaws. También les explico la importancia que tiene el tiburón como depredador en el mar. Cuando alteras la cadena alimenticia entonces se crea un desequilibrio. En pocas palabras, los tiburones son los doctores del mar, porque lo van limpiando.

Yo invito a los niños a que conozcan a las especies e incluso los aliento para que no les tengan miedo y que, si tienen la oportunidad, se atrevan a meterse al mar con ellos.

La segunda parte importante es referente al cautiverio de cetáceos que me mueve mucho. Los delfines y las orcas –que también son una especie de delfines, no son ballenas como la gente piensa- son los animales más sociables que hay en el mundo. Las orcas son grandes cazadoras, pero no son agresivas. Por el contrario, se pueden llegar a volver agresivas en cautiverio. Los únicos ataques registrados de orcas a humanos han sido en parques marinos. En libertad, no hay registro de violencia de orcas a humanos.

La orca (orcinus orca) es una especie de cetáceo odontoceto perteneciente a la familia Delphinidae (delfines oceánicos), que habita en todos los océanos del planeta. Es la especie más grande de delfínido y la única existente actual reconocida dentro del género Orcinus.

Las orcas, al igual que los delfines, tienen una parte del cerebro muy desarrollada en cuanto a la empatía y la organización social. Suelen estar en grandes grupos y viven en matriarcados, incluso las orcas transeuntes -que suelen ser más solitarias- se agrupan aunque sea en menor cantidad. Tienen vínculos tan estrechos que cuando las separan y las ponen con otras orcas en cautiverio, empiezan a presentar comportamientos anormales como golpearse contra el concreto del tanque (alberca), por ejemplo. En los parques marinos muchas veces no reciben el alimento adecuado y por la forma de los tanques, el sonar les está rebotando constantemente; hay casos que de tanta desesperación empiezan a morder el concreto y se les llegan a caer los dientes. Es terrible y la gente no sabe; no se da cuenta de lo que pasa.

JP. Cuando dices la gente, te refieres al público en general que paga un boleto por entrar a los parques acuáticos. Pero obviamente los dueños (empresarios) y los cuidadores, lo saben.

VP. Claro que lo saben. Están consientes de la situación, pero es un negocio millonario. Los delfines valen cientos de miles de dólares. Y es tal el desconocimiento que la gente piensa que los delfines están contentos y sonrientes, pero no es verdad. La morfología de la cara del delfín da esa impresión, pero no están felices, en realidad están sufriendo.

Ni siquiera cuentan con músculos en la boca que les permita esbozar una sonrisa. Hay casos documentados de delfines que se han suicidado, yéndose al fondo del tanque y no vuelven a subir, o saltan fuera del tanque para terminar con su sufrimiento. Incluso se atacan entre ellos porque literalmente sufren episodios psicóticos. Imagínate la desesperación que deben de sentir para llegar a quitarse la vida de manera violenta.

JP. ¿Cómo te enteras de estas atrocidades? ¿Ya lo sabías?

VP. Al principio no. Incluso tengo que confesar que muchas veces fui a ver a Keiko a Reino Aventura con mis papás y me encantaba. Ellos tampoco tenían idea de que esto pasaba. Cuando los invité a una de mis pláticas salieron conmovidos porque nunca se imaginaron lo terrible de la situación; ellos me llevaban con la mejor intención.

Te había platicado que las orcas son mis animales favoritos. Yo me entero de todo leyendo sobre su comportamiento, principalmente en su hábitat natural. Después en un congreso en San Juan Islands, una pequeña isla hermosa a la que llegan las orcas residentes del sur en el estado de Washington, en el que estuvo la Dra. Ingrid Visser, bióloga marina neozelandesa que admiro de toda la vida, especialista en orcas y la voz de cetáceos en cautiverio. Ahí rme enteré sobre el comportamiento de las orcas en cautiverio. 

Además de Ingrid, conocí gente maravillosa como John Hargrove, ex entrenador de orcas en SeaWorld que participó en el documental Blackfish, que muestra toda la verdad de lo que pasa en estos parques. Hargrove ahora se dedica a exponer la realidad de lo que ocurre en los parques marinos. También conocí a Howard Garrett de 'The Orca Network', y a Ken Balcomb del 'Center for Whale Research', todos personas muy apasionadas sobre la conservación marina. Estar con ellos me sensibilizó aún más sobre el tema; realmente me abrieron los ojos y me regalaron libros para mantenerme informada de lo que realmente pasa con los animales en cautiverio.

El documental Blackfish cuenta la historia de Tilikum, una orca que fue responsable de la muerte de tres personas, entre ellas una experimentada entrenadora. Blackfish muestra las consecuencias, a veces devastadoras, de mantener a esas inteligentes y sensibles criaturas en cautiverio.

Por eso, a través de mis pláticas trato de aportar mi granito de arena educando a los niños ya que serán ellos los que el día de mañana tomarán la decisión de no seguir fomentando el negocio tan perverso del cautiverio.

JP. Lo que me queda claro es que tu pasión por el buceo y el mar, al final te llevó a ser una activista. Aunque trabajas con niños, al final estás haciendo una labor altruista para sensibilizar a las personas de un problema real: la crueldad contra los delfines y orcas en parques temáticos.

VP. Realmente no sé si activista sea la palabra correcta.

JP. Yo creo que sí lo es. Con tus pláticas estás influyendo en los niños para hacerlos concientes de lo que realmente pasa con estos animales.

VP. Para mi lo más importante es que los niños aprendan a respetar a las especies marinas y que se den cuenta de lo importante que es entender lo que estos negocios hacen.

El momento en el que realmente me metí mucho más en el tema de la conservación marina, fue porque en la escuela en la que trabajo, cuando me fui al viaje de las ballenas jorobadas del que hablamos en la primera entrevista, una de las condiciones para que me dieran permiso de irme era devolverle algo a la escuela. Cuando regresé di una plática a los niños sobre las ballenas y la reacción fue espectacular. En ese momento dije: “esto es oro”; a los niños les cambias el chip de volada. Como te decía, empecé a usar mis imágenes para dar las pláticas. También me metí en el tema de los animales de circo, pero el que mucho abarca, poco aprieta, por eso me enfoqué en animales marinos, principalmente tiburones en peligro y cetáceos en cautiverio.

JP. Por lo que entiendo, para ti un activista es una persona más radical, incluso en alguna ocasión me comentaste de algunos que acabaron en la cárcel por la forma en que defienden a los animales. A mi lo primero que me viene a la mente son la gente de Greenpeace en pequeños botes peleando contra los grande buques balleneros japoneses, por poner un ejemplo. Sin embargo, creo que tu labor es igual de valiosa pues estás llegando a los que algún día serán adultos educados y enterados. Una manera mucho más inteligente y efectiva de activismo ya que serán las nuevas generaciones las que dejen de asistir a los parques que fomenten el maltrato a los animales.

VP. Insisto, para mi regresarle algo al mar es lo primordial y lo que más me motiva es cuando al final de la plática se me acerca un niño y me dice: “por favor enséñame a hablar japonés, porque quiero ir a hablar con ellos para que dejen de matar ballenas y delfines”, lo cual es una interpretación increíble. Incluso una mamá me platicó que ya tenía boletos para ir a SeaWorld y su hija no quiso. La señora no me reclamó ni nada, pero ni ella entendía el impacto que había causado mi platica en su hija. Por eso cuando trato de hablar con los adultos es más difícil. Siempre discuten o me tachan de loca: ‘hay, esta y sus delfines’, comentan. Por eso decidí trabajar con niños, y al final, son los que terminan educando a los papás.

JP. Y a ti Vanessa, ¿qué te dejan las pláticas?

VP. Una satisfacción enorme. Ver como los niños se conmueven; que no se queda en una plática, sino que realmente hay una acción, es muy especial. Es tal el interés que también me preguntan ‘qué tengo que estudiar para ayudar a los delfines, a las ballenas y a los tiburones’.

"Yo no cobro ni un peso por las pláticas, las doy por mi amor al mar, pero escuchar las reacciones de los niños que valen oro". Vanessa Prigollini.

JP. Siendo objetivos, y de acuerdo a los trabajos que han realizado personas como tú, desde sus trincheras, el trabajo de la Dra. Visser, en fin, ¿crees que se puede lograr un cambio real o es imposible pelear contra las empresas que tienen orcas y delfines en cautiverio?

VP. Creo que se han movido muchas cosas y el documental de Blackfish fue un momento importante en particular. Se ha hecho mucho ruido a través de los medios y hay más presión. Incluso SeaWorld se ha visto obligado a dar respuestas al respecto. Además se logró terminar con el programa de inseminación artificial y la reproducción de orcas en cautiverio, lo cual es un paso importante. Hasta donde sé, éstas sería la última generación de orcas en cautiverio que tiene el parque, aunque no están dispuestos a liberarlas.

Hay una propuesta de Ingrid Visser de crear un santuario de orcas en el que la gente las pueda ver en su hábitat natural, pero evidentemente SeaWorld y otros parques, no está dispuestos a perder millones de dólares de la noche a la mañana. Pasa lo mismo en México. Aquí también hay muchos delfinarios en los que los animales se encuentran en pésimas condiciones.

Ingrid Visser nació el 20 de febrero de 1966 en Lower Hutt, Wellington, Nueva Zelanda. Es bióloga marina reconocida por su trabajo principalmente con orcas y pláticas a bordo de cruceros, principalmente en la Antártida, tratando de sensibilizar a los turistas sobre estos maravillosos animales. Visser ha participado en múltiples documentales sobre las orcas, además de publicar artículos y fotografías en revistas como National Geographic y BBC Wildlife. Ingrid juega un papel crucial en la Fundación Free Morgan, para liberar a la orca Morgan, incluso haciendo su aparición en la corte en Holanda en conjunto con los esfuerzos realizados por la fundación.

JP. ¿Por qué es tan difícil hacerle entender a la gente que va a los delfinarios que está mal y que los animales sufren?

VP. Antes me enojaba mucho, pero me doy cuenta que la gente no está enterada. Ahora hay mucha más información, pero en verdad te digo que después de las pláticas se me acercan para decirme: “Vane, no sabía que esto pasaba, gracias por compartir la información”, algunos me lo dicen incluso apenados. Pero también está el otro lado de la moneda, que aún sabiendo, lo único que quieren es nadar y tocar a los delfines. Con esas personas hay poco que hacer, por eso vuelvo al tema de los niños que son mucho más receptivos que los adultos.

JP. ¿Por qué las ONG's no logran que sus integrantes, que son personas como tú, que aman el mar y la vida marina, se pongan de acuerdo para lograr verdaderos resultados en conservación? ¿Cómo le van a ganar a las grandes corporativos si no se organizan y se unen?

VP. Es un tema interesante: yo he colaborado con un par de ONG’s, lo he hecho sola, y he invitado a amigos buzos a participar conmigo. Te puedo decir que a pesar de que todos compartimos esta pasión, como bien dices, por el mar y defenderlo, creo que tristemente lo que pasa es que no nos ponemos de acuerdo en el cómo. En mi experiencia, es lo que he visto.

A veces la solución no es la misma para todos y ahí se genera un conflicto. Yo quiero transmitir la información de una manera, y los demás de otra. En mi caso, cuando hablo de cautiverio, me ha tocado que no quieren mostrar imágines fuertes. Yo tengo videos y fotos fuertes de orcas lesionadas, de delfines maltratados, y se los paso a los niños. Soy psicóloga y sé lo que les puedo mostrar para transmitir el mensaje sin traumarlos, pero si impactarlos. Muchos lo quieren manejar como ‘Amor y Paz’, pero para mi eso no sirve. Tienes que mostrar las imágenes reales para que la gente entienda el verdadero problema.

Hay gente con muy buena intención, personas que sí hacen cosas pero con formas diferentes de hacer las cosas.

JP. Parece que cuando estas personas llegan al ‘top’, se vuelven ‘estrellas’. ¿No te parece que es una lucha de egos que hace que se pierda el enfoque?

VP. Desafortunadamente sí. Es una de las razones por las que no nos ponemos de acuerdo. Hay egos muy grandes. Conozco gente que tiene los medios y los contactos, pero se vuelven tan reconocidos que pierden el piso.

Por ejemplo, está el caso de Bob Hunter, uno de los fundadores de Greenpeace. Él decía que para cambiar al mundo había que arriesgar algo pero difería en ‘qué arriesgar’ con algunos de sus compañeros (entre ellos el capitán Paul Watson), y se la pasaban discutiendo al respecto.

Finalmente Bob Hunter dejó GreenpeacePat Moore se hizo cargó de la ONG, dándole la espalda a lo que un inicio lo movía apasionadamente, utilizando la organización para hacer negocios. Fue entonces cuando Paul Watson decidió fundarSea Shepherd.

Sea Shepherd Conservation Society (Sociedad de Conservación Pastor del Mar) es una organización ecologista internacional sin ánimo de lucro por la conservación de la fauna marina, cuya misión es acabar con la destrucción del hábitat y la matanza de la fauna en los océanos del mundo con el fin de proteger y conservar el ecosistema y las especies. Sus campañas se rigen por la Carta Mundial de las Naciones Unidas para la Naturaleza (1982) y otras leyes que protegen a las especies marinas y sus entornos.

JP. Ahí es donde acaban perdiendo, porque las empresas están bien organizadas y tienen dinero. Las ONG’s pelean por donaciones y si sus principales figuras se pierden en el ego, ¿cómo pretenden ganar la batalla?

VP. Creo que de todos los problemas que hay en el mundo, la conservación marina es uno que a la gente le tiene sin cuidado. Es una realidad que a la comunidad de buzos y a la gente que le apasiona el mar si tienen interés pero los adultos en general tienen otras cosas de qué preocuparse. Por eso regreso siempre con los niños.

JP. Claro, te entiendo perfectamente. Lo importante es que los niños, cuando crezcan, realmente puedan transmitir el mensaje a toda la sociedad.

VP. Sí. Es muy triste porque cuando le platico a ciertas personas del congreso y que conocí a Ingrid Visser, porque siento que les doy flojera. La vida está tan saturada de cosas que me da la impresión que es lo último que les interesa.

Me duele mucho lo que pasa. Cuando leo los artículos, por ejemplo de Tilikum, la orca de SeaWorld, se me rompe el corazón. Tilikum es una orca macho, la más grande en cautiverio, que fue separada a los dos años de su familia. A la fecha, lleva más de treinta años en cautiverio y ha matado a tres personas (tema principal del documental Blackfish, incluyendo a su entrenadora Dawn Brancheau en SeaWorld San Diego). La orca ha presentado varios comportamientos de agresión contra humanos debido al estrés y la frustración de vivir día a día en el tanque. Insisto, en su hábitat natural, nunca se ha registrado un ataque de orcas a personas. Tilikum se encuentra en aislamiento total en un espacio muy reducido sin contacto con otras orcas ni personas por periodos de hasta un año. Su estado de salud ha empeorado pero, aún así, no la han querido liberar. 

En este mundo de intereses económicos tan fuertes y cuando hay tantos millones de dólares de por medio, en verdad es muy difícil que las cosas puedan cambiar. A pesar de todo, creo que la batalla no está perdida, y aunque así fuera, yo seguiré dando mis pláticas.

Realmente es una experiencia maravillosa platicar con Vanessa. Desearía que todos pudiéramos compartir su manera de ver el mundo. Yo siempre he estado en contra de los delfinarios. Viví un tiempo en Cancún y tenía una pareja que no entendía el daño que sufren los animales. Cuando fue a visitarme, lo único que quería era nadar con los delfines. No puede hacerle entender por qué estaba mal y terminamos yendo, razón por la cual el negocio continúa siendo fructífero para los despiadados empresarios.

Como dice Vanessa, es muy difícil cambiarle el chip a un adulto, por eso su trabajo con los niños me parece elemental. Sería realmente interesante que en todas las escuelas se implementara una materia de conservación de vida marina (entre otros temas). Me acuerdo que teníamos la materia de biología –imposible olvidar cargar el pesado libro de Claude Vilee en la mochila- pero lo innovador sería que enseñaran a los niños a proteger la naturaleza, mientras aprenden los distintos tipos de árboles que existen y el funcionamiento de las células. La labor de Prigollini podría ser clave para erradicar un mal que tanto daño ha hecho a la vida marina.

Sería una utopía pretender cambiar al mundo con una entrevista, o dando pláticas en una escuela, pero por algo se debe de empezar. No hacerlo sería venderle nuestra alma al Diablo. 

Leer: Pasión por el Mar. Entrevista con Vanessa Prigollini Parte I.

Foto de Portada y Fotogalería, cortesía ©Vanessa Progollini. Fotos ilustrativas tomadas de Internet de Ingrid Visser y portales informativos.