América y Cruz Azul Empatan en el Azteca. La Máquina Recobra el Orgullo en un Clásico Lleno de Emociones.

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Fecha del Evento: 
Domingo, 21 Febrero 2016
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Antiguo DF.- Hacía mucho tiempo que Cruz Azul no mostraba garra, entrega y, sobre todo, coraje ante su rival capitalino América. Hacía mucho tiempo que la Máquina no mostraba tenacidad y arrojo para levantar un partido que parecía liquidado cuando Oribe Peralta marcó el 3-1. Pero con sudor y sangre, regresaron para empatar el partido.

El propio América se encargó de revivir al rival con su eterna indisciplina. Los celestes consiguieron una remontada que sabe a triunfo en el Estadio Azteca que registró una buena entrada (aproximádamente 70 mil aficionados).

De la mano del Christian ‘Chaco’ Giménez, Cruz Azul hizo lo increíble para bien, pues marcó el tanto del empate en tiempo de compensación con un golazo de Joao Rojas que le permitió al ‘Jefe’ Tomás Boy estallar de gusto por el resultado, en un juego que muchos daban perdido.

Boy bailó, festejó y hasta lanzó un par de improperios al aire, mismos que Darío Benedetto tomó personales. El final del encuentro terminó en un conato de bronca que provocó la expulsión del DT cementero y de Gerardo Torrado. Pero los ánimos calientes prendieron a la afición visitante que apoyaron como nunca a su equipo. Esa inyección de coraje era lo que le hacía falta a Cruz Azul desde la banca para no dar perdido un encuentro; se van con sólo un punto, pero con mucho orgullo.

Desde un principio, Cruz Azul mostró hambre de triunfo con el gol del ‘Conejo’ Benítez apenas al minuto 2 de juego. Las cosas se complicaron aún más para Nacho Ambriz, que veía como Moisés Muñoz y Benedetto se iban del partido lesionados. Parecía que todo estaba servido para que Cruz Azul arrollara a su rival, sin embargo, el árbitro Peñaloza le regaló al América un penal por supuesta mano de Mendoza. Error garrafal del central que ponía el empate temporal para el conjunto loca en los botines de Osvaldo Martínez.

Con el gol, América revivió, pero sobre todo lo hicieron los ‘fantasmas’. Pablo Aguilar consiguió el 2-1 con mucha fortuna y los locales le daban la vuelta al marcador, algo que sólo pueden hacer ante los celestes.

En el segundo tiempo, América marcó un golazo que parecía terminaría por hundir a Cruz Azul, en una bonita combinación entre Sambueza, Darwin, Osvaldo y Peralta. Pero también llegó el eterno mal de las Águilas: la indisciplina, que terminó por darle vida al conjunto de Tomás Boy. Oribe Peralta y Darwin Quintero se fueron expulsados por agresiones y dejaron a las Águilas con nueve en el terreno de juego.

La entrada de Matías Vuoso y ‘Chaco’ Giménez -dos jugadores con pasado azulcrema- le cambiaron la cara al Cruz Azul, presentando argumentos para ilusionarse y demostrar en los siguientes encuentros que tiene material humano para dar mejores actuaciones.

La falta de manejo de partido les terminó costando muy caro a los pupilos de Nacho Ambriz. A Cruz Azul le hacía falta un técnico con personalidad, carácter y mucho temperamento para mandar a su gente al frente y poder rescatar el resultado, aunque Tomás debe de trabajar más en el aspecto mental para que no vuelvan a ocurrir desatenciones como la del segundo gol americanista,  en el que dejaron que Pablo Aguilar rematara un balón que no tenía nada de peligro y terminaron recogiéndolo de su meta.

En conclusión, el Clásico Joven resultó un partidazo en la cancha del Estadio Azteca, donde la afición de Cruz Azul salió contenta por la hazaña y estuvieron a nada de sacar la victoria de la casa de los emplumados.