La Historia de la Música en los Juegos Olímpicos: El Himno Olímpico

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2016 es año olímpico y en abril se cumplirán 120 años de que el Barón Pierre de Coubertain vio materializado su sueño: realizar los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna.

En 1896, doce años después de que se organizara el primer torneo de fútbol de selecciones nacionales y dieciocho años después del nacimiento del deporte profesional - también en el fútbol- se efectuaba por primera vez el evento deportivo más importante del planeta (visto desde mi punto de vista).

Y aunque no lo crean, la música en los Juegos Olímpicos es tan antigua como el acontecimiento propio en su época moderna. En esta ocasión me referiré a un cántico envuelto en historia y majestuosidad: el Himno Olímpico o el Himno del Comité Olímpico Internacional.

Interpretado cada cuatro años durante la inauguración de una olimpiada, tanto de verano, como de invierno (inicio del cuadrienio), acompaña con sus notas la entrada de la bandera olímpica al estadio de la sede en turno. Esta joya musical tiene raíces griegas -como los mismos juegos- y fue adoptado por el Comité Olímpico Internacional (COI) en la sesión número 55 del organismo, en 1958.

El epinicio está basado en un poema del griego Kostís Palamás, considerado el poeta nacional de su país, y la música fue compuesta por su compatriota, Spiros Samaras, en 1896. 

La Presentación

Era el 6 de abril de 1896, un lunes de Pascua, y el primer gran estadio del mundo moderno albergaba al mayor evento deportivo organizado hasta ese momento. En aquel entonces, el nuevo Estadio Panathinaikó había rebasado su capacidad en las gradas y 241 atletas esperaban con emoción las palabras del rey Jorge I para dar inicio a lo que sería la máxima fiesta deportiva de la historia.

Para la inauguración nueve bandas y un grupo de 150 voces se prepararon para tocar la pieza musical. No se trataba de un evento cualquiera, y dada la importancia, la interpretación estuvo formada por miembros de todas las sociedades musicales de Grecia.

Foto: Estadio Panathinaikó remodelado para los Juegos Olímpicos Atenas 2004

¡Otra, Otra!

En aquellos días, la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos no tenía la formalidad que conocemos en la actualidad. Fue tal la emotividad generada por la ejecución del himno que el entusiasmo de los espectadores obligó al comité organizador a repetir la interpretación. Es la única vez que se ha presentado este hecho en la historia de la magna justa deportiva.

Las Versiones

El Himno Olímpico sólo existe en tres idiomas: la lengua original (griego), inglés y francés, por ser estos los dos idiomas oficiales del COI. Sin embargo, se ha interpretado también en las lenguas naturales de los países sede de los Juegos. En México ’68, por ejemplo, se cantó una parte en español; en Múnich ’72 en alemán y en Barcelona ’92 en catalán.

Cuando la organización de los Juegos Olímpicos se hizo en Seúl y Pekín se adaptó también a sus idiomas.

A continuación expongo su letra en traducción libre del griego al español. Ustedes notarán la pureza y riqueza del sentimiento de Kostís Palamás.

 

Espíritu inmortal de la antigüedad,

Padre de lo verdadero, lo hermoso y lo bueno.

Desciende, preséntate.

Derrama tu luz sobre esta tierra y sobre este cielo.

 

Qué fue el primer testigo de tu imperecedera fama,

Dad vida y vivacidad a esos nobles juegos,

Arrojad guirnaldas de flores que no palidecen,

¡A los victoriosos en la carrera y en la contienda!

 

¡Crea en nuestros pechos corazones de acero,

En tus ligeras llanuras, montañas y mares

Brillan en un matiz rosado y forman un enorme templo,

En el que todas las naciones se reúnen para adorarte.

 

¡Oh espíritu inmortal de la antigüedad!