La Serie Mundial de 1968: Cuando José Feliciano Indignó a Estados Unidos

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Sábado, 12 Octubre 1968

La vida está llena de costumbres; el hombre está hecho de costumbres y muchas de ellas se trasladaron desde tiempos lejanos al deporte.

Cuando se rompen, entonces las personas –en el caso del deporte, los aficionados- son capaces de ser los jueces más inclementes que uno se pueda imaginar.

Así pasó con uno de los más grandes cantautores latinoamericanos de todos los tiempos.

En nuestros días -y desde que tenemos memoria- es común que en los deportes estadounidenses grandes figuras de la música interpreten el himno nacional de su país con estilos diferentes, pero no siempre fue acogido con la emoción que actualmente lo vemos.

47 AÑOS DE UN ‘ESCANDALOSO’ MOMENTO

Justo en la época en que Estados Unidos estaba sumergido en una ola de movimientos civiles y protestas por la Guerra de Vietnam, el 12 de octubre de 1968, con motivo del Día de la Raza o ‘Columbus Day’, y previo al inicio del quinto juego de la Serie Mundial entre San Luis y Detroit, el puertorriqueño José Feliciano fue invitado a cantar The Star-Spangled Banner, himno de Estados Unidos.

Feliciano, quien contaba con 22 años, apenas era reconocido en el país, aunque había lanzado ya cuatro álbumes en inglés y mismo número en español. Su arreglo e interpretación de ‘Llight My Fire’ de The Doors, era la que gozaba de más aceptación en aquel entonces.

El sonido local anunció al lareño y, sentado tras un micrófono con guitarra en mano, empezó a cantar el himno estadounidense con su estilo peculiar: una especie de blues y llena del sentimiento que le caracteriza. Los aficionados presentes se veían unos a otros desconcertados. Incluso la cara de los músicos que estaban detrás de él, se veían sorprendidos; los jugadores se quedaron atónitos –seguramente- muchos se preguntaban ¿qué está haciendo? El estadio estaba en silencio, nadie cantaba porque no podían seguir la melodía. Fueron dos minutos que se hicieron eternos.

Tras su interpretación, pocos aplaudieron. Se esuchcó una breve ovación, más por compromiso que por emoción.

La cadena de televisión NBC, encargada de la transmitir el partido, se saturó con llamadas de televidentes indignados. Incluso comentarios de veteranos de guerra que consideraron la adaptación de su himno como un acto 'antipatriótico' y una ofensa a la bandera estadounidense.

Incluso, hubo quienes pidieron la deportación de Feliciano, olvidando que los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses.

INDIGNACIÓN, SINÓNIMO DE BOICOT

El revuelo que se originó a partir de su aparición en el juego de pelota, provocó que muchas emisoras dejaran de tocar su música. Las tiendas de discos dejaron de venders sus grabaciones. El escándalo fue tan grande que incluso le llegarón a cancelar varios contratos.

Cantar el himno nacional le pegó a José económicamente y profesionalmente, pues su carrera iba en ascenso; también anímicamente. En alguna entrevista reciente declaró: “Me costó mucho reponerme de eso”. Las emisoras de radio tardaron hasta cinco años en volver a tocar su música.

EL AÑO DEL PERDÓN

Héroes o villanos, esto es algo que caracteriza al deporte en su relación fática con el aficionado. Y lo mismo pasó con José Feliciano.

Pasaron 42 años para que regresara a un parque de béisbol. En 2010 fue invitado nuevamente para cantar el himno de Estados Unidos por los Detroit Tigers en el Comerica Park. Y dos años después, en la serie de campeonato entre San Luis y San Francisco, antes del primer partido.

José ejecutó la misma versión de 1968, sin ninguna variación, como lo sentía. Y la respuesta fue la cara opuesta. Casi 40 mil espectadores ovacionando de manera colosal al lareño. Como si, arrepentidos, los estadounidenses ofrecieran disculpas al cantautor por lo ocurrido en aquella lejana noche de 1968.

EL LEGADO

En 1968 nadie podía asegurar que José Feliciano se convertiría en una leyenda de la música latinoamericana y uno de los más galardonados de todos los tiempos. Mucho menos que abriría una puerta para que los músicos y cantantes pudieran hacer sus propias interpretaciones del himno nacional de Estados Unidos en los eventos deportivos.

Béisbol, fútbol americano, baloncesto, hasta en las peleas de campeonato mundial de boxeo, las estrellas de la música de moda lo han tocado y cantado. En los parques de pelota –ahora que vivimos nuevamente días de finales en las Grandes Ligas- han desfilado figuras de todos los géneros como Billy Joel, Meat Loaf, Metallica, Rascal Flatts y N’ Sync, por mencionar algunos.

Hoy, cada artista que canta el himno nacional le pone su toque personal, su estilo. Hace 47 años, el sentimiento de un gran artista a través de su interpretación, llego a ser calificado como un acto de traición a la bandera estadounidense.

Por cierto, otro puertorriqueño que también levantó polémica fue Marc Anthony con su ejecución de ‘God Bless America’ (Dios bendiga a América), aunque tiene que agradecerle a José Feliciano por dejar el camino allanado.