Chayote en el Hostal Regina, Centro Histórico

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Chayote: (Del náhuatl chayutli). m. Fruto de la chayotera, de aproximadamente diez centímetros de longitud, de color verde claro, forma alargada y superficie rugosa con algunos pelos punzantes. Es comestible.

Chayote: (En periodismo). En su libro Los presidentes, el reportero Julio Scherer García ubica el origen del uso de la palabra chayote para referirse a la ayuda con la que los personeros del poder suelen cortejar (con éxito) a los reporteros.   “¿Ves aquel chayote?”, decían los reporteros. “Están echándole agua. Ve allá”.

Gran sorpresa me llevé cuando llegué a platicar con Alberto Castillo, director y escritor de la obra ‘Chayote’, Rok Lozano y Javier Espinosa (actores), porque la dirección en la que me citaron era la misma del Hostal Regina, ubicado en la calle 5 de febrero 53 en el Centro Histórico.

¿Por qué fue tal mi sorpresa?

Porque el cuarto 22 del hostal se adaptó para que se pudiera realizar la obra. Mientras los huéspedes entraban y salían de sus habitaciones, yo entré al cuarto ubicado en el segundo piso del edificio para realizar la entrevista. Alberto y los actores ya se preparaban para la función que empezaba a las 21:00 hrs. Sin duda, el concepto más alternativo de teatro con el que me he encontrado hasta el momento.

No sabía mucho de la obra pero, platicando con Beto Villanueva, teníamos la sospecha de que el ‘Chayote’ tenía que ver con el concepto que todos los que hemos trabajamos en el periodismo conocemos; ese al que unos le entran gustosos y otros no, dependiendo de la ética de cada persona. Y efectivamente, la dramaturgia de Alberto Castillo trata del famoso ‘chayo’ de una manera cruda y directa que comienza cuando dos periodistas, un editor de colmillo retorcido y un joven que comienza a hacer su pininos en el periodismo, se encuentran en un cuarto de hotel.

Alberto: “Los dueños del hostal son teatreros y nosotros somos de los primeros invitados. Fue increíble porque cuando escribí la obra, hace un año (o un poco más), el texto se desarrollaba dentro de un cuarto de hotel; yo quería hacerla, pero pensaba que en el teatro se perdía un poco, así que cuando se presentó la oportunidad de hacerla aquí resultó perfecto. No lo podía creer, nos cayó del cielo. En ese momento supimos que la obra se tenía que hacer”.

JP. ¿Por qué una obra sobre el ‘chayote’?

Alberto: “Durante tres años fui editor de una revista; yo he hecho periodismo cultural casi toda mi vida, pero ahí el tema era política y te vas enterando de todos estos temas: los chayoteros, el chayote y los lugares donde se presta más. También me di cuenta que el periodismo de política es muy ‘macho’, donde las cosas se arreglan con ‘putas y alcohol’. Cuando escribí la obra trataba de mostrar esto. Y hablando sobre el tema de los ‘machos’, creo que a veces suele haber una homosexualidad reprimida. Por supuesto la obra toca el tema de la corrupción y el contexto actual del país, un tema muy complicado”.

JP. Javier y Rok, ustedes son los actores que le dan vida a los personajes. Platíquenme de sus papeles y que representan estos periodistas, editor y reportero, para ustedes.

Javier: “Yo interpreto al reportero y soy un joven que lleva poco tiempo en el trabajo, sin los vicios del chayote. Y ahí inicia el conflicto, cuando mi editor me propone un negocio para hacerle notas a favor a un político, opuesto a los dueños del periódico donde trabajamos”.

Rok: “Sí, mi personaje es el editor de una sección del periódico. Esta obra es un excelente pretexto que refleja la realidad de nuestro país en el teatro. Desde el periodismo político, un medio violento en el que se maneja el chayote, una nota a favor o encontra de una persona, además del narcotráfico, donde no hay posibilidad de negociación. Esta obra está bien escrita y te confronta. Como actor me confronta en mis valores éticos y morales. Alejandro, mi personaje, se da cuenta que está viviendo en un medio corrupto, presa del miedo de los levantotes, pero donde no le queda más que entrarle al chayote para sobrevivir y enseñarle a Osvaldo (el personaje de Javier), el juego”.

JP. ¿Qué pasa con Alejando? ¿Ya no tiene manera de salir de la corrupción?

Rok: “Sí, me imagino que este personaje, en un principio, trata de irse por la derecha, pero al final se topa con la corrupción y ya no puede salir del mundo podrido en el que ‘el que no tranza, no avanza’, algo que suele pasar en México”.

JP. Sin duda es un tema fuerte y controvertido, pero hay alguna reflexión, ¿cuál es el mensaje? ¿se puede salir de la corrupción o no hay vuelta atrás?

Javier: “Te absorbe como tal. En la obra no salimos de la corrupción, al contrario, cada vez va saliendo más porquería. El mensaje es obscuro, es una obra intensa que muestra crudamente lo que suele pasar”.

JP. Si, es como realmente entrar a la intimidad de dos personas en su cuarto de hotel. Y la gente, el ruido de fondo, de la calle, del bar, todo es real, como si estuvieras en el hotel con ellos.

Alberto: “Por eso es una experiencia. Queremos que la gente venga a ver la obra en un lugar que originalmente está hecho para que la gente se hospede. Cuando llegas pasas por la recepción, luego subes a los cuartos, lo que te prepara para vivir lo que vas a ver posteriormente”.

JP. ¿Cómo ves realmente a México? ¿Si estamos podridos? ¿No tenemos salvación? Estamos más cerca o más lejos del chayote.

Alberto: “No creo que no tengamos salvación. Pero depende mucho de las situaciones. Depende de las ciudades y del entrono. El chayote es una metáfora, es un fruto que desde la piel no permite que lo toques. Así somos los mexicanos, sensibles, difíciles de tomar, pero por dentro dulces. Hay muchos chayotes: la lana directa, y también el regulado, que es la publicidad”.

JP. Pero no me han dicho, ¿tiene algo positivo la obra?

Alberto: “Lo positivo es evidenciar algo que muchas veces no se dicen, la relación entre el poder, el dinero y también la sexualidad. No es gratuito que muchas veces las cosas se resuelven llevando muchachitas a las reuniones y con fajos de dinero”.

La obra es fuerte y muy directa. Rok reconoce que “hay que tener valor para hacerla veraz”. El contexto la hace diferente. Vale la pena verla para hacer su propio juicio al respecto, además de vivir una experiencia de teatro que seguramente los dejará sorprendidos en más de una manera.