La Magia del Líder

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La primera idea que viene a mi mente al estar cercana la celebración del Día de Muertos es, sin duda, la vida. Festejar que cada día se presenta como una oportunidad de dejar ir lo que no sirve, para renacer, para rehacernos y convertirnos en la mejor versión posible de nosotros mismos. ¿Cómo lograr eso? Un punto de partida es el liderazgo, el cual abre la oportunidad de ser quienes queremos, y crear así, nuestro propio destino.

En esta época es común escuchar, aún con mayor intensidad, concepciones acerca del pensamiento mágico, percibido sobre todo desde una perspectiva sobrenatural; un conjunto de hechos sorprendentes e inexplicables que se generan en un lugar desconocido y transforman positivamente la realidad. Esperar que la magia toque a la puerta es vivir en el deseo, en cambio, optar por el liderazgo es hacer que las cosas sucedan.

Estoy convencido de que la única posibilidad de hablar en términos mágicos para las personas es enfocarse en las propias cualidades, encontrar esos aspectos únicos permite dejar de ser parte del status quo,  convirtiendo la realidad en algo maravilloso. Cada persona es inigualable e irrepetible y tiene la oportunidad de aportar su contribución a fines mayores, para generar una energía que beneficie el crecimiento de la humanidad y del planeta entero.

¿Cuál es la diferencia entre lo real y lo mágico?... ¡La decisión!

Decidir hacer y decidir ser son hechos que, practicados continuamente, resultarán al cabo de un tiempo en logros dignos de admiración, creativos y creadores. Es aquí donde el liderazgo juega un papel protagónico; levanta la mano y dice: es posible soñar, es posible generar. El logro de las metas y la posibilidad de alcanzar la cima comienza con ese sueño, el cual se materializa por medio de acciones concretas.

“Qué cerca sentimos a algunos que están muertos; y que muertos nos parecen otros que aún viven”.

Esta frase de Wolf Biermann, músico alemán, me hace pensar justo en la dualidad humana, en donde algunos deciden simplemente sobrevivir o esperar la muerte, en lugar de vivir plenamente la existencia. Ejercer el liderazgo desde la cotidianeidad y tener claro el propósito de vida hace toda la diferencia para no vagar como alma en pena. Tomar el control de la propia vida, con la convicción de enfocarse en un rumbo mayor es lo que impulsa al líder y lo que le permite dejar huella.

¿Crees en la casualidad? ¿Cuántas cosas en tu vida consideras que se han presentado por obra de ella? ¿O por arte de magia? Si fuera alguna de las dos (o ambas al mismo tiempo) la encargada de los logros, nos tocaría a nosotros solamente una espera paciente, sentados para ver cómo las cosas buenas llegan, se presentan ante nuestros ojos con un gesto amable, dejándonos decidir tranquilamente desde la comodidad del sillón si las queremos o no.

Como la vida no es una sucesión de casualidades sino mas bien de causalidades, es responsabilidad de cada quien tomar el timón de su propio barco para ejercer el liderazgo desde la propia individualidad y así impactar en el desarrollo personal, del equipo y de la sociedad.

El tiempo es un elemento que con su paso constante nos da el ejemplo de lo que es perseverancia; al tiempo podemos convertirlo en el máximo aliado, emplearlo a nuestro favor para alcanzar el tipo de vida que queremos, desde la libertad mas auténtica, la elección consciente, que permite la acción y el logro de los  triunfos deseados.

Aprovechar y sacar lo mejor de cada segundo de la vida es la verdadera magia del líder, lo que conforma su energía vital, siendo precisamente esta energía la que hace la diferencia entre los que esperan y los que se mueven.

La magia es para los que se atreven a innovar, para aquellos que cada mañana se levantan pensando en la manera de sorprenderse y de hacer de lo bueno algo mucho mejor.

¿Cómo decides qué será tu camino? ¿Cómo quieres crear tu realidad?

Colaboración: Enrique Marsh

Maestro en DO

Coach Ejecutuvo

audirecoaching@gmail.com